Monday, September 17, 2012

Norteño

Dos y dos son cuatro, le dijo y luego luego, pos lo mató;


Teniamos que regresar de Papallacta, era la media noche, habiamos pasado en la piscina de amarillas aguas hirvientes, con la piel, sensible, lista para una buena faena.
Pero debiamos regresar a Quito.
Asi que con la inconciencia de la juventud a cuestas, decidimos jalar dedo.
fuimos al paradero de comidas, vimos a un camionero que se veia seguro y lo abordamos:

Buenas noches, estamos yendo para quito y ya no pasan buses, sera que usted nos puede acercar?

Claro que si estoy solo y tengo dos puestos, nos contestó.

Esperamos pacientemente a que termine su seco de gallina y sin mas, subimos al camion chato, que por dentro era una nave, yo diria... interestelar

Pegaditos, medio preocupados y con ganas de llegar rápido para meternos en la cama a calmar las hambres que habian abierto las tres horas de agua hirviente de las piscinas,  nos sentamos.

Un vistazo alrededor: Asientos rojos con plateado, volante negro con apliques metalicos, cambios con cabeza de calavera, virgenes de guadalupe , al menos unas tres estampitas de santos pegadas en el tablero de control, una especie de cuarto posterior con cama detras del asiento y luces, muchas luces, casi todas azules que se prendian con cada maniaobra.
Me demoré casi una media hora en entender cuando funcionaba cada una, al frenar: Las de atrás de la cabina, al acelerar las laterales y  una en el techo señalaba cambio de marcha.
Era una nave full tuneada.
De pronto.... se encendieron las escaleras de luz roja en bolitas y empezó la musica.
Fue la primera vez que escuchaba musica norteña de esa que luego supe se oye en la frontera norte de Mexico y que habla de la santa muerte de los juegos de honor y de olvido entre quienes trabajan a ser traficantes.
Era una musica impregnada de valores de los narcos, hablaba de sicarios, de mulas, del grupos y de las mujeres que los acompañaban, eran letras llenas de amor y odio extremos, siempre matizados con la ternura, no habian medias tintas, eran canciones berracas.
Y, asi ibamos en la noche, nostros eramos muy chicos para entender quien era el que guiaba nuestro camion. pero era raro, habia un olor un poquito siniestro en todo esto.
El chofer, un guapo. Sombrero texano, jean camisa blanca con tenues lineas de color verde y azul, tenia  un infaltable cinturon con una gran hebilla, y unos dientes infinitos que desbordaban amabilidad.
Nos brindó coca cola. nos preguntó que haciamos, yo trataba de ser el duro, ella de esconderse un poco, creo que su instinto de hembra le decia que se arrecule en el rincon, no hacia bromas estaba calladita.
El paisaje era negro, negro negro negro... solo se veian como costuras grandes, las lineas de la carretera y nada mas. cada cierto tiempo un insecto termninaba su vida en el parabrisas él lanzaba el chorro de agua, tris tris la pluma y volviamos a la oscuridad.

cerca de una hora y media despues, empezamos a bajar la montaña, de repente se veia la gran mancha de la ciudad, y entonces, sono el telefono del chofer.
Aló! , si hermano estoy ya bajando, que pasó, asomó? pues nada ya llego para conversar.
Y cerró.

Dimos un par de vueltas en la carretera y a la vuelta de una de las curvas aparecieron como ojos las luces bajas de un vehiculo pequeño que nos pestañeó
Él paró, nos explicó que debia recibir un paquete y sonriendo nos pidió que no nos asustásemos.
paró junto al vehículo, se apeó, saludó con un afectuoso abrazo a su amigo, y abrieron la cajuela del vehiculo.
Nosotros, desde el camion estabamos mirando, sin saber que hacer, nos daba miedo esa parada tan singular.
Pero nos quedamos esperando.
veiamos como nos señalaba cada cierto tiempo , se reian muy fuerte, y scaron al hombre de la cajuela.
Este tipo se irgió tan alto era, los miraba sereno, eran tres iguales.
vestian similar, se paraban similar y se miraban con similar fuego.

De repente, le quitaron el pañuelo de la boca, el amable chofer le preguntó con un grito: - Pacheco! cuanto es dos mas dos?
el otro le respondio desafiante:  CUATRO CABRON!
-Sabes demasiado, por eso te vas!
Se apagaron las luces blancas del vehiculo, apareció en la nueva oscuridad una luz roja junto a un PUM!, el amable chofer subió al camion, encendió el motor y nos dijo.
- Por esto nunca les pregunté sus nombres, sepan chicos asi es la vida, esto se mira y no se cuenta.
esto es de lo que habla nuestra musica.
Y no dijo mas, nostros tampoco.
Y llegamos a la avenida 10 de agosto, en el centro de la capital, nos bajamos, dijimos gracias como tres veces, nos miramos, y no teniendo fuerzas para otra relación humana, no cogimos taxi, a esa hora la noche es peligrosa , pero creo que nos sentiamos como envueltos en un poncho de inmortalidad, nos fuimos caminando y comentando el hecho, totalmente traumatizados.

Al llegar a la casa temblando de frio, nos acostamos solo a dormir hubiera sido imposible inicar la faena deseada, pero jovenes como eramos, a las cuatro de la mañana, dos horas despues de llegar, con los ojos que no se cerraban, y la piel que no sabia lo sucedido, nos abrazamos e hicimos el amor, como aferrandonos a la vida que casi se nos fue.