Friday, August 05, 2016

olor añejo

Garcia marquez y Borges,   un par de blogeros en internet, me han hecho entender que basta con contar los actos para que los sucesos tengan interes para un lector.
Yo no se si quiero lectores, es decir si los quiero pero mas quiero resolver estos recuerdos.
Hoy se he cerrado un circulo que se abrió hace doce años. quiero contar como se abrió y como se  cerró y como dentro de este se abrieron y cerraron otros muchos mas.
Doce años, no es poco... y tampoco es el circulo mayor, pues ese empezó antes de que empiece esta historia. quien sabe cuantas generaciones atrás.
Temporalmente yo puedo entender que empezó cuando él, el Jorge le dijo delante de sus hijos que él descubrió que no fue virgen justo al casarse y ella, pasmada le dijo: Jorge! y nada mas.
Pero ese circulo no es de los hechos sino de la explicación, o sea está escrito antes del relato que acabo de contar.

Mantova
- Sabes, yo soy como un cura, fluyo con la vida, como un rio tomo lo que el cauce me da, lo llevo conmigo y lo dejo en la orilla cuando es el tiempo, yo vivo en la tranquilidad... le dije mientras ibamos por un pretextoso helado que sirvió para conocernos.
- Mmmm, si buscas tantas chicas, no creo que tengas la tranquilidad que dices tener, me respondió ella entre risas.
Eso fue un cuchillo para mi, pues desgarró la capsula protectora, tan limpiamente que dejo al descubierto las honduras de mi tribulacion, mi piel que buscaba unicamente fricciones, cayó en ese instante desplomado ante su verdad. ahora mi alma buscaba la fricción.
Yo te ansiaba por dificil, pero ahora eres mi mañana, pues mi ignoto ayer fue puesto al descubierto y secado al sol como las piekes de los corderos en el mercado.... una simple idea, un simple cuchillo cortó el corsè de mi corazon y le permitió en un solo latido recuperar su libertad.

Yo se que suena muy cursi pero asi fue.


CUANDO TU TE HAYAS IDO

CUANDO TU TE HAYAS IDO.
Ayer en la noche escuchaba los ronquidos duros y poderosos de mi hijo, sientía la presencia sutil de la niña y sabía que tu estabas ahí presente, bien presente.
En la mañana desperté y te habias ido, para mi fue como que no había pasado nada, seguramente fuiste a trotar me dije, las perras me miraban con esos ojos de amor profundo que suelen tener las perras recogidas y, saltaban, cual extraños caballos,  en espera de su racion de comida.
El dia ya brillante mostraba esa tonalidad amarillenta transparentosa de los veranos cuando la hierba esta medio quemada por la sequia.
Los eucaliptos cubrían de besos el suelo con sus hojas resecas y con sus pepitas caídas, mientras en el aire se sentía ese ambiente de que no esta pasando nada mas que el inexorable tiempo.
Abri la puerta y las perras estaban ahí, como dije mirándome y saltando en dos y cuatro patas, les di de comer y caminé alrededor de la casa, estaba nervioso, te habias ido y el ambiente estaba como suelen decir en la paz anterior a la tormenta…
No tengo mucho por hacer pensaba, la crisis me tenia quieto, y mis peleas legales me encadenaban a la quietud laboral, esta mañana caminé por la casa descalzo sintiendo el diferencial entre el frio seco de la baldosa, la fría calidez de la madera mañanera, percibia con deleite de hogar y fastidio de intranquilidad, las rugosidades del filo del peldaño de las gradas que subi y bajé unas seis o siete veces, mientras me decía sin decirme, tranquilo, mejor disfruta John estos momentos ya veras que pasará y algo bueno saldrá de todo esto…… y en ese devenir, cumplia mis roles cotidianos con la lentitud de un anciano, riéndome al mismo tiempo que me decía: Estoy como viejo hecho el ritualista, y  todo debido a esta desocupación….
Y tu no volvías….
Mientras comia una tostada con queso y una avena que hiciste la tarde anterior, pensaba que no me era posible expresarte mis sentimientos, y que cuando lo hacia, torpemente siempre caia en alguna provocativa frase que llena de amor buscaba herirte como defensa mia ante un imaginado abandono tuyo que estaba latente en mi pensamiento y que pesaba sobre mi como una piedra flotante.
Y, te llamé, que mas podía hacer, siempre me obligo a desechar al orgullo como consejero, por eso te llamé, además, me dije, atacar al problema de frente es la mejor forma y la mas fácil de solucionarla. Con esa llamada me esperanzaba en que la intranquilidad se transformaría, pero no contestaste.
El Fb me permitió correr fuera de tu influjo, entre pokemongo la cruda realidad palestina y un par de youtuber, salpicado de videos con promesas pornográficas, logré respirar en esa ya casi aterradora calma, durante un hora mas, sabia que quedarme inmóvil me podría casi enloquecer.
Asi que Salí de casa.
Tomé el bus al trabajo, ya en la oficina me dediqué a despachar esos asuntos postergados, ya antes había sentido sensaciones similares, y recordaba la voz de mi padre diciéndome: ….si estás triste: trabaja, si estás alegre, trabaja, si ya no tienes nada que perder…. Trabaja y, trabajé. ¡Qué mas podía hacer?
Y decidí no llamarte.
Esa tarde me asfixiaba, sentía el peso de la levedad del ser como un vapor que me había inundado y que estaba cubriendo cada minúsculo atomo de mi cuerpo, todo menos el peso de mi cerebro, a este lo sentía pesado, pesado , muy pesado.
Sentia que podía desaparecer, y que nada pasaría, que el breve espacio tiempo de mi exitencia se llenaría de seres y sustancias y que yo no seria mas que éter….
Y tu ya no estabas.
Con la calma, estoicismo o vegetativismo…. Como quiera verse, caminé y volví a la que veía ya como nuestra antigua casa.
Y, asi semi sonámbulo deambulé de la puerta a la cocina, tomé la moka y preparé  un café cargado, me deleite con el sabor amargo de la escencia mientras pensaba… Que bestia, esta noche no voy a dormir, y sentencié un primitivo: ya me cagué!.
Pero, de todos modos, me acabé el café, el sol se había trasladado a la ventanas del otro lado de la casa y entraba dorado a la sala. El gato me miraba con sus patas juntas en esa posición milenaria que ya conocían los egipcios. La maquina de escribir antigua y negra del abuelo puesta sobre la chimenea en la que habias pintado flores y arboles con los niños y que tenia un cactus que salvaste del olvido del patio de atrás  se me presentaban con  aires de cuento de Truman Capote, presente y nostálgico.
Y me dormí.
-¡Johncito!…. Habias llegado, no me dejaste despertarme  y ya me preguntabas donde me había metido, porque no había contestado al teléfono, te dije que ni siquiera lo había visto, y me respondiste explicándome la pregunta que sin hacértela tu sabias que necesitaba d respuesta, me dijiste que recién a las 11 luego de salir de clases habias cargado el teléfono y que me estabas llamando y yo no contestaba, que habias llamado a la oficina y cristina te había dicho que había salido temprano, que como me notó un poco raro no me preguntó a donde iba, que luego te habias llevado a los niños a pasear y que intranquila habias venido a ver si estaba en casa…..
Somnoliento subí al cuarto y me acosté a seguir durmiendo, mientras tu te ponías un pijama.
Y me abrasaste, y mi intranquilidad se fue.

Ya es de noche, no se que hora es, mis ojos se abrieron enromes en la oscuridad, mis oídos escuchaban a los niños, logre ver tu silueta de mujer dormida y satisfecha, y recordé lo que había sentido durante este bucólico día, entonces sonreí y me dije con este café o mejor es no olvidar asi que pensé: me levantaré tomaré el computador que dejaste encendido junto a la cama  y entonces empezaré a escribir:   … cuando tu te hayas ido……